[[k.0_lab]] el personaje del año ??? plop!

alejo duque alejoduque at gmail.com
Sun Dec 21 09:17:34 EST 2008


El “personaje del año”
Por Carolina Sanín*
El Tiempo llenó la primera plana de su pasada edición dominical con  
una foto de Juanes en el papel de Personaje del Año. El cantante posa  
con su camisa negra, con la cabeza agachada, los ojos cerrados, ceñudo  
y sosteniendo sobre el corazón y entre los puños la bandera de  
Colombia. En la misma página se publica la lista de los “Otros  
personajes del año”. La encabezan Juan Manuel Santos e Ingrid  
Betancourt. El trío del guerrero, la mártir y el juglar, que quedaría  
de perlas en el retablo de una iglesia medieval, no es menos apropiado  
para el país feudal, ignorante y ultra católico que es Colombia.

Es también apropiada la designación de Juanes como personaje del año,  
por razón de su indiscutible celebridad. Pero celebridad no es  
sinónimo de importancia, y la importancia de Juanes sí debe ser tema  
de discusión, sobre todo cuando El Tiempo declara, al pie del retrato  
descrito, que el personaje “se ha convertido en la conciencia social  
del país”.

Juanes es básicamente un cantante que vende muchos discos, y cuya  
bonhomía ha permitido que los medios de comunicación bendigan en él a  
un personaje popular con matices folklóricos, sin tener que meterse en  
consideraciones sociales, estéticas o culturales. Esto resulta muy  
útil: para no ir más lejos, con el pretexto de Juanes, El Tiempo logra  
estampar la frase biensonante “conciencia social” en primera plana sin  
tener que hablar de los indígenas que organizaron la reciente Minga o  
de los sindicalistas que fueron asesinados durante el año, que sí  
representan la conciencia social del país.

En letras más grandes que las que usa para dar la noticia de la  
erupción de un volcán, El Tiempo llama a su personaje “El roquero  
comprometido”. No creo que Juanes sea ni lo uno ni lo otro. No es  
roquero: la música que hace se llama pop, aquí y en Japón. Y no está  
comprometido: ¿Qué posición tiene? ¿Cuál es el “activismo” que, según  
El Tiempo, realiza? ¿Qué es lo que dice? ¿Que hay que hacer la paz y  
hacer un mundo mejor en el que no haya pobres ni minas antipersona? Es  
lo mismo que, cuando les da pena pedir sólo juguetes, los niños ricos  
escriben en sus cartas a Papá Noel (y con el mismo compromiso y los  
mismos resultados).

Los colombianos admiran a Juanes porque fue al Parlamento Europeo a  
pedir cantando una limosna (como se pide en las busetas de su patria)  
e hizo que los diputados bailaran (ridículamente, hay que decirlo) al  
son de su propia condescendencia hacia el Tercer Mundo. Admiran a  
Juanes porque aprovechó cierta crisis fronteriza entre Colombia y sus  
vecinos, provocada por una grave violación de soberanía territorial,  
para organizar un concierto a favor de la concordia y la paz, al  
comienzo del cual lanzó el agresivo (y onanista) grito: “¡Estoy que me  
toco, hijueputa! y en medio del cual complementó sus versos “tengo la  
camisa negra/ y abajo tengo el difunto” con la violenta glosa: “pa’  
enterrártelo cuando quieras, mamita”. Admiran a Juanes porque no se ha  
lanzado a cantar en inglés como Shakira, como si esta decisión  
implicara una actitud intelectual o política y no simplemente un poco  
más de oportunismo. (Por cierto: Juanes no canta en inglés, pero  
cuando canta pronuncia los fonemas del español como gringo, como para  
sonar más “pop”.)

También lo admiran porque es, como el presidente Uribe (a quien él a  
su vez admira), la mezcla perfecta de macho malhablado y conservador  
rezandero. Y porque los medios les dicen que es admirable.

De Juanes, además de su superioridad moral de hombre de familia, de su  
cómoda neutralidad, de sus profesiones de fe católica y de su talante  
complaciente, me parece funesto que haya contribuido a la  
entronización de esa noción miope según la cual existe un imperativo  
ético que se llama “hacer patria” y que consiste en bolear bandera, en  
decir “mi sangre” y “mi tierra”, en creer que Colombia y sus  
habitantes son óptimos (o más bien: “una chimba”) y en escuchar  
canciones de Juanes.

Por último, pretender que nuestro Personaje del Año es el mejor  
representante de la música nacional no es justo con los músicos  
colombianos ni con los consumidores de música. En cuanto a la calidad  
del producto, merece la pena repasar algunas letras de este cantautor  
a quien El Tiempo compara inexplicablemente con Bob Dylan. Brillan en  
ellas el descarado cliché (“A Dios le pido / que te quedes a mi lado /  
y que más nunca te me vayas / mi vida”), la enigmática simpleza (“Me  
enamora que me hables con tu boca”, verso que parece extraído de una  
parodia de Les Luthiers), el ripio opusdeísta (“Nuestra familia es más  
importante ya lo sé, y la debemos proteger y volver a tejer/ porque  
estos tiempos son difíciles y es más escasa la verdad”), la confusa  
alucinación antropomórfica (“Hagamos todos una bandera con manos  
negras/ una bandera con manos blancas / por un mundo mejor en este  
momento. / Hagamos todos una bandera con manos mestizas / una bandera  
con manos inmigrantes / por un mundo mejor”) y la vulgaridad inspirada  
en la copla infantil “Pican, pican los mosquitos”: “Lo que ayer me  
supo a gloria/ hoy me sabe a pura mier…. / coles por la tarde y tú que  
no llegas / Mal par… ece que solo me quedé / y jue… pura todita tu  
mentira”.

Se lee en El Tiempo: “En una entrevista reciente, Juanes confesó que  
estaba leyendo El Capital de Karl Marx para poder comprender mejor la  
actual coyuntura económica, en un gesto que sólo confirma sus ganas de  
aprender”. Yo le sugeriría a Juanes, en vista de sus ganas de  
aprender, que buscara en Wikipedia la connotación principal de “camisa  
negra”. Al autor del artículo le recordaría que decir que uno está  
leyendo El Capital no tiene por qué constituir, en una sociedad sin  
censura, una “confesión”.



Tomado de: http://www.semana.com/noticias-opinion-on-line/personaje-del-ano/118917.aspx




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